Anteayer le pasé a un amigo unas páginas sobre el anarquismo que había bajado previamente de Internet a fin de ilustrarle. Al día siguiente, tan tranquilo, me dice que no había leido nada nuevo, que no veía mas que quejas pero no se aportaban soluciones. La verdad es que es mentira, entre otras cosas estaba el texto de Oiticica "Conjeturas Anarquistas". En este texto, el anarquista brasileño proponía, en varios puntos claros y concisos, un modelo de organización libertaria aplicable a nivel global.

Naturalmente mi amigo no se lo había leido y, en 24 horas en que habría dedicado en el mejor de los casos una horita al tema, creía saber lo suficiente sobre el anarquismo como para corroborar su conclusión de que una sociedad anarquista es imposible.

El panorama podría ser tan triste como que "la peña no lee", pero no, es aún mas triste porque "la peña no lee pero cree que sabe" atribuyéndose para sí o el milagro de la ciencia infusa o una capacidad deductiva mas allá de cualquier Serlock Holmes que, del prórogo de El Señor de los Anillos fueran capaces de deducir el resto del libro. No te jode.

Básicamente y atendiendo a la complejidad de cada caso, podría establecerse una clasificación de ignorantes como sigue:

Clase A. No tengo ni puta idea. Clase Z. No tienes ni puta idea.

Así, el ignorante de la clase Z es potencialmente peligroso mientras que el de la clase A puede llegar a serlo pasivamente, pero activamente al menos será inofensivo.

Naturalmente como no todo es blanco o negro, cabrían algunas subclases. Por poner algunos ejemplos:

Clase A.1. No tengo ni puta idea, pero me encantaría saberlo. Clase A.2. No tengo ni puta idea y además no me importa. Clase A.3. No tengo ni puta idea, pero nadie tiene ni puta idea tampoco ni la vamos a tener jamás.

...

Clase Z.1. No tienes ni puta idea, pero tranquilo, aquí estoy yo para ayudarte. Clase Z.2. No tienes ni puta idea, eres idiota y que te jodan. Clase Z.3. No tienes ni puta idea, en realidad yo tampoco pero aparentaré que se mas que tú de todas formas.

...

El problema parece demostrado que existe. Creo que todos, sin excepción, alguna vez hemos caido en el Z3 (y no me refiero al BMW). Ahora me pregunto si habrá un factor genético en ello o, simplemente, será algo adquirido.

No voy a invertir tiempo y esfuerzos en averiguar la raíz del problema porque mi instinto me dice que, en este particular caso, tanto daría para aportar una solución la naturaleza del mismo.

El "manual del perfecto apostol anarquista" dice algo así como que no se debe aburrir nunca a los "discípulos potenciales" con sermones. Bueno, o lo diría si tal manual existiera. En cualquier caso, como decía Victor Manuel en sus años mozos en una canción dirigida hacia el clero, aunque también es aplicable al caso:

[...]

No necesito de un tutor, prefiero equivocarme yo, no me prometan salvación, que se me rompe el corazón.

[...]

Así es que... ¿qué le digo yo a mi amigo?. El frecuente "mira, haz el favor de leer mas e informarte antes de abrir la bocaza o te daré una patada en los cojones" no parece funcionar. Tampoco esperábamos que funcionase, pero a veces la exhasperación supera cualquier intento de mantener la templanza. Muy mal por mi parte, lo sé y orinaré culpa por ello. (mea culpa, mea culpa, mea culpa...)

La cantinela siempre es la misma: Que si la anarquía es muy bonita, pero es una utopía imposible de llevar a la práctica porque la gente es tal o cual, el hombre es un lobo para el hombre, el poder no lo permitirá y blah blah blah zzzzzzzzZZZZZZZZZZzzzzzzzzzzZZZZZZZZzzzzzz

Creo que lo mejor que podemos decirle a alguien tan obstinado que, por muchas respuestas que le demos siempre encontrará una nueva pregunta concevida a mala idea, enredándonos en un círculo vicioso en donde las mismas dudas son respondidas una y otra vez, incluso ilustradas con ejemplos prácticos pero que nunca admitirá que ha sido derrotado por una razón que el cree ostentar es que mire dentro de si mismo. Es decir, preguntémosle si el sería capaz de vivir en una sociedad anarquista, por ejemplo partiendo del modelo de Oiticica. Hay muy poca gente que contestaría negativamente a esto y, seguramente, una buena parte de estos últimos se equivocan.

Preguntémosle, entonces, a cuanta gente de su entorno conoce que NO esté capacitada para ello. Cabe destacar que no preguntamos si quieren vivir así, si no simplemente si serían CAPACES de vivir así.

Sólo con esas preguntas y respuestas hasta el mas obstinado debería admitir que la inmensa mayoría de sus semejantes, él incluido, está capacitado para vivir en una sociedad anarquista y, por tanto, tal sociedad es perfectamente factible.

Ahora sólo hace falta que se den cuenta de que no sólo pueden, además quieren. Pero al menos sabiendo que pueden hacerlo, tal vez se les despierte el verdadero interés por saber si también quieren y el resto sea ya cosa suya y de la biblioteca mas cercana.

Seguro que no va a ser tan fácil...