Se me acaba de ocurrir un modelo de negocio genial. Se puede sacar dinero a mansalva, vereís: se trata de vender el aire. Como lo oís!!! Bueno, es cierto que acotar una bolsa de aire no es tan fácil como acotar una parcela de tierra, y, aunque se podría, supondría una inversión elevada. Mi *idea* reduce los costes al mínimo y, por ende, multiplica los beneficios de manera exponencial. Lo que me he propuesto es marcar *mi* aire para hacer saber que es *mío* y que quien lo use tendrá que pagar por él; naturalmente puede negarse a pagar, pero para algo están las medidas coercitivas.

En casa tengo dobles ventanas, he observado que si abro una exterior un poco y la interior del lado opuesto se forma una corriente por la diferencia de temperaturas; en definitiva, un aire entra mientras otro sale y el ciclo es continuo. Bien! he decidido serigrafiar millones de micropartículas con el logotipo de NOC (Naufrago Oxygene Corporation) y dejarlas flotar entre las ventanas para que se escapen hacia el exterior con el fluir del aire; así, cuando alguien respire *mi* aire estas micropartículas quedarán en sus pulmones. Tengo que conseguir que aprueben una ley que permita a la policía realizar neumotomías para localizar posibles criminales que estuvieran *robando* mi aire sin pagar por él; financiaré un par de campañas políticas de los partidos mayoritarios y asunto arreglado.

Al principio opondrán resistencia, pero se que ellos son conformistas, merced a que ya se ocupa El Poder de darles preocupaciones como el "jurgol" para que no piensen demasiado y nos estropeen el negocio. Al cabo del tiempo, las generaciones que hayan nacido y hayan sido educadas con la propiedad del aire en mente, apenas opondrán resistencia, ¿acaso no pasó lo mismo con la tierra? Sólo me hacen falta unos cuantos inversores sin escrupulos, uy! que redundante! quise decir unos cuantos inversores (punto).

Suena ridículo, ¿verdad?. Bien, la tierra es tan necesaria para el hombre como el aire. A decir verdad, los cuatro elementos son necesarios para nuestra supervivencia, agua, tierra, fuego y aire. ¿Por qué nos resulta mas absurdo que se pueda poner precio al aire que el que se haga lo mismo con la tierra?. Por no mencionar el agua; ¿En dónde puede encontrar uno agua gratis?. El único sitio que se me ocurre es en algún arroyo que, por alejado de la mano del poder, aún no esté contaminado (muy pocos, seguro). Alguno se apresurará a apuntar "en una fuente pública! en mi barrio hay una!!!" Afortunado tú y tu barrio, de esas quedan pocas; no obstante pública lo que quieras, pero ¿gratis? de eso nada amigo, lo que pasa es que a tí la factura te llega camuflada en forma de impuestos aplicados a varios y variopintos conceptos, entre ellos el propio agua. Para incrementar la magnitud de la calamidad, las aguas son administradas frecuentemente por entidades monopolistas.

Sobre el agua habría mucho que hablar, tanto que ya lo haremos mas adelante. Me gustaría centrarme ahora en el problema de la tierra como propiedad privada.

Mi amigo Luis dijo una vez con gran acierto "cuan absurdo! la tierra estaba ahí antes de que nosotros siquiera existieramos y lo seguirá estando cuando desaparezcamos, ¿con qué derecho puede apropiarse el hombre de ella?". Centrándonos en la primera parte del comentario, en el indiscutible hecho de que la tierra estaba aquí antes de que nuestra especie fuera siquiera un proyecto, es evidente que hubo algún momento en que un hombre, por todo el morro, dijo con arrogancia "esta tierra es mia", y le puso una cerca; y a todo el que la traspasaba lo mataban y santas pascuas. Durante varias generaciones, esa parcela cercada se vendió y revendió hasta que se hizo tantas veces que ya nadie se preguntaba como se obtuvo la primera vez: de un robo. Y así, el robo de la tierra, debió dejar de ser un deplorable crimen aceptándose el hecho de la compra-venta de la misma como algo natural, al igual que defender la propiedad mediante el uso de la violencia.

No deberíamos pues sorprendernos tanto si, mañana, alguna retorcida mente le pone precio al aire. Así, como en un relato de ciencia ficción del que alguna vez me hablaron, los mismos que contaminan el aire libre hasta hacerlo irrespirable, nos venderán aire purificado y respirable. Al principio resultaría absurdo, pero con él tiempo la familiaridad (y el uso de la fuerza) llevaría a la aceptación. Incluso cuando hubiere aire en estado libre sin contaminar, (vease lo que ocurre con ciertos pueblos abandonados de Aragón, concretamente el caso de Sase es bastante ilustrativo), se nos prohibiría respirarlo salvo previo pago; ley del comerciante: mejor tirar que regalar. De nuevo, como no podrían impedir por las buenas que lo respirásemos, nos partirían las narices o nos arrancarían los pulmones.

Entre tanto, el precio de la tierra sigue subiendo, y lo seguirá haciendo; y el hombre necesita la tierra para sobrevivir, y la tierra es ya un artículo de lujo en esta sociedad capitalista en dónde todo se vende y se compra.